|
Sentado en una mesa del comedor del Lodge Marco Polo Inn del pueblo de Gulmit tras 27 días de expedición invernal en Pakistán, el título más adecuado para este artículo no puede ser otro que el de “El último valle de Pakistán”. Estoy con el plumífero puesto, el gorro, y no me acompañan también los guantes porque si no, no puedo teclear. Esperamos desde hace nueve días un helicóptero que nos aproxime a Hunza, de allí a Gilgit, de allí a Islamabad, de allí a la civilización. Pero el tiempo no acompaña y el helicóptero es imprescindible: La Karakorum Higway se ha caído. Nuestro “problema” no es nada con el que tienen aquí – una posible inundación de dos pueblos con mas de 50.000 personas- porque nosotros saldremos del colapso,¡“inshalla”! (¡Ojala!), en unos pocos días, pero el problema se quedara aquí durante unos meses, e incluso tendremos noticias de ello en los informativos si no aciertan a gestionarlo del modo mas correcto. Pero nosotros lo sentimos como un “problema”. Las diferencias entre el “primer” mundo y el “tercero” desgraciadamente cada vez son mayores, y nos cuesta entender y aceptar que las cosas no funcionan a la velocidad de casa. En Italia posiblemente este helicóptero (El mismo que utilizan para rescate en el país trasalpino) volaría en estas condiciones- por lo menos eso dice Herbe-, en casa también, pero no hay que olvidar que estamos en Pakistán, y además, en Winter Season, o lo que es lo mismo: En el culo del mundo, en la época mas jodida. No tenemos muchas opciones: Esperar, aguantar, pasar mucho frió, o quizás, salir por China, por Kasghard…La frontera no esta lejos, pero esto no es la época de Marco Polo, los chinos no nos dejaran pasar la frontera sin visado…Creo que tocara esperar. ¿Después de todo no buscábamos en esta expedición explorar lo desconocido? Pues aquí esta la aventura, la que no esta embotellada, la que pone a prueba la paciencia occidental. Llegamos a Shimshal un 22 de enero del 2.010 formando parte de un equipo internacional de THE NORTH FACE. Lo hacíamos los italianos Herbe Barmesse en calidad de jefe de expedición, Marco Cavana como medico, de Estados Unidos venia como responsable de fotografía y video Kris Ericsson, y desde Vitoria y Bilbao respectivamente, Eneko Pou, y Oscar Gogorza, este ultimo haciendo labores de periodista. Faltaría a la cita mi hermano Iker, que se quedaría en Cataluña con la intención de completar “Demencia Senil”, su primera vía de 9 a+ dentro de la escalada deportiva. Por lo poco que hemos podio saber a través de nuestro teléfono satélite, ha merecido la pena, ya que mientras nosotros estamos en Pakistán, ha podio completar con éxito su objetivo. Desde su mismo comienzo resulto una expedición atípica: Pakistán en inverno no es algo normal (Apenas hay un puñado de montanas de 6.000 m escaladas en esta época, casi ninguna de 7.000 m, y ninguna de 8.000); por otra parte el valle de Shimshal ha estado prácticamente aislado del mundo hasta que en el ano 2.003 concluyeron una pista que en cinco horas desde Hunza te permite llegar a este recóndito lugar (Antes que esto eran cuatro días andano). El único que conocía el lugar era Herbe que en el 2.008 había escalado junto a Simone Moro el Beka Brakai Choc, una montaña virgen de casi 7.000 m, aprovechado también a fundar la Shimshal Climbing School. Su intención no era otra que la de dar comienzo a un proyecto que tenia como objetivo la de ayudar tanto con equipamiento, como con enseñanza técnica, a la cuna de los mejores alpinistas y porteadores de altura de Pakistán. Entre ellos el primer pakistaní en conseguir las 5 montanas de más de 8.000 metros de este país. Llegábamos por lo tanto con una triple intención a esta republica islámica: Por una parte intentar esquiar alguna de sus montañas, por otra abrir nuevos itinerarios para la escalada en hielo, y la tercera, y mas importante, consolidar el proyecto de la Shimshal Climbing School. En mayor o menor medida sacamos todos nuestros objetivos adelante.
|