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QUINTA PARTE... Shimshal: 8 días atrapados en Gulmit |
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En mi último escrito acababa diciendo que la paciencia es una virtud. Pues vale, hoy es una virtud que me encantaría tener, y creo que no tengo.
Hoy la siento agotada… Hace una semana que llegamos a Gulmit, y no veo la manera de salir de aquí. Hoy voy a romper también una de mis normas de oro: Nunca escribir en caliente. Nunca hablar en caliente. Hoy el tiempo es peor que ayer, pero quizás mejor que mañana. Hoy tampoco volamos. Hace frió en nuestro Lodge mientras escribo. He necesitado una hora para salir del bloqueo mental en el que estaba, sacar fuerzas y ponerme a escribir. Demasiadas esperanzas depositadas en el día de hoy… Pero no vamos a salir de aquí ni hoy, ni posiblemente en los próximos días: El tiempo es muy malo. Y no lo vamos a hacer ni al modo Pakistaní, ni al occidental. Al pakistaní es esperar lo que haga falta. Al modo occidental es pagar; poner dinero de alguna manera, pero tampoco es posible: Estamos totalmente a merced de que los pilotos quieran volar y es evidente que no quieren hacerlo. Marco, nuestro doctor, ya no esta con nosotros. Su paciente tuvo suerte, y hace dos horas el helicóptero voló, y se lo llevaron a Gilgit. Lo último que sabemos es que mejora en el hospital. De Marco, que marcho con el para asistirle, solo sabemos que esta solo y que se aburre. Hace ya casi una semana que se tenía que haber incorporado a su trabajo en el grupo de rescate del Val de Aosta en Italia. Oscar también se aburre, y además tendría que cerrar el numero de marzo de la revista Campo Base- es el director- antes del 15 de febrero. Por supuesto aquí no tiene ni Internet, ni posibilidad de enviar nada. Este sin lugar a dudas va a ser “el hijo” más problemático de la exitosa historia reciente de Campo Base. A Kris le espera otra expedición al ártico en menos de tres semanas. Le van a quedar menos de dos para cerrar todo lo concerniente a esta, preparar la próxima, y estar un rato con su mujer y su hija pequeña de apenas un año. El, también se aburre. Herbe esta tan asqueado como los demás, pero como buen “leader expedition”, esta haciendo lo imposible por mantener la motivación del equipo. Y finalmente, yo, tengo muchas ganas de escalar, y ya no me acuerdo exactamente a que vine aquí. De lo único que me alegro de verdad es de que mi hermano no este conmigo. El es demasiado nervioso para “comerse” esta. ¿Me quedaran ganas para volver a Pakistán? UN FINAL FELIZ Estas líneas ya son desde casa. Ya mucho más tranquilo. Parece que nuestro viaje a Pakistán habría sido solo un mal sueño. Finalmente salimos de Gulmit pero no en helicóptero. Lo hicimos atravesando en una canoa los 8 Km. de lago de aguas gélidas. El mal tiempo persistía cuando llegamos a Gilgit por lo que decidimos jugárnosla en la Karakorum Higway. Todos menos Kris, que fiel a las recomendaciones que le dieron, decidió quedarse esperando un vuelo que le llevase de vuelta a Islamabad. Nosotros tuvimos la suerte de no encontrarnos con los talibanes. Por si a caso, en los puntos más conflictivos de nuestro trayecto, echábamos las cortinas de la furgoneta, y nos metíamos debajo del asiento. Fueron 24 horas agotadoras de carretera, parados cada poco por los desprendimientos que bloqueaban la Karakorum Higway, y nevando hasta 1h antes de llegar a Islamabad. Pero aquello ya paso. Ahora estamos en casa, sanos y salvos, dispuestos a embarcarnos en nuestra próxima aventura.
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CUARTA PARTE... Shimshal: Climbing school |
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Por primera vez en mi vida ninguno de los objetivos señalados con anterioridad (Las cascadas de hielo y la montaña de 6.000 m) eran la prioridad de nuestra expedición. Por primera vez “yo” no era la `prioridad… Nuestra prioridad era el apoyo a la recién creada Shimshal Climbing School. Con Qudrat a la cabeza, esta escuela pretende facilitar equipo e instruir en las técnicas de alpinismo y escalada a una población que vive por y para la montaña. Son fuertes (Quizás los porteadores mas fuertes de Pakistán), también es gente muy aclimatada, y lo único que les hace falta es un poco de conocimientos técnicos. Con esa poca de técnica pueden salvar sus vidas y la de sus clientes, y a nosotros nos reconforta saber que nuestras enseñanzas pueden contribuir a que vuelvan sanos y salvos a casa. Después de haber convivido con ellos y sus familias unos cuantos días nos hemos dado cuenta de su nobleza, y es un placer poder instruirles en todas las técnicas de montaña que faciliten su trabajo. De lo que más orgullosos se sienten es de tener una sección femenina, un grupo de chicas jóvenes que quieren prepararse para la práctica de la escalada en roca, tanto en indoor como en outdoor. Nosotros hemos aportado todo lo que sabemos, ahora, a la vuelta a casa, nuestra labor será la de intentar mandarles todo el material que podamos para que tengan los medios para poder llevarlo a cabo. Ahora que escribo estas líneas- a boli como en los viejos tiempos porque no tenemos electricidad en Gulmit- seguimos esperando la llegada del helicóptero que nos saque de aquí. Creo sinceramente que los obstáculos que nos quedan por delante no van a ser pocos ni fáciles de superar en este duro invierno Pakistaní. De momento, y una vez conseguido salir de aquí en helicóptero, tendremos que volar desde Guilgit a Islamabad vía avión (La mejor de las opciones), o, vía carretera, haciendo toda la Karakorum Higway. Esta ultima opción que conlleva unos 600 Km. y 24 h, y que habitualmente es la mas utilizada, se nos esta complicando por momentos. De hecho Kris- nuestro miembro estadounidense- ya ha dejado claro que el no la va a utilizar. La culpa, por decirlo de alguna manera, la información que desde Estados Unidos le ha llegado a través de una agencia que trabaja en Pakistán, que a su vez tiene contactos con la CIA, y que desaconseja encarecidamente la utilización de esta vía, por tener los talibanes tomada algunas de las zonas cercanas a la Karakorum Higway. Por lo que se ve, en los últimos días, los talibanes habrían asesinado a tres militares que estaban infiltrados entre ellos. Por lo tanto la vuelta promete ser entretenida… Pero ahora lo único que nos preocupa es salir de aquí. Y no solo por nosotros, mientras escribo esto nuestro doctor que no deja un momento de trabajar, esta asistiendo a un chico de 30 años que debido a un accidente de tráfico se ha quedado tetraplejico. Sobra decir que en Gulmit no hay hospital, que el único doctor que hay por aquí es el nuestro, y que el paciente necesita una evacuación urgente en helicóptero al hospital de Gilgit. Sinceramente espero que esto se produzca urgentemente, a poder ser mañana mismo, así que como veis, “nuestros problemas” en realidad no son problemas. Mientras a esperar, porque como bien dicen: ¡La paciencia es una virtud!
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TERCERA PARTE... Shimshal: La Montaña de Yazhil de 6000m |
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Pero vamos a por nuestro segundo objetivo deportivo. Va a ser el primer intento de descender con esquís el Yazhil de 6.000 m, que aun esta sin ascender en invierno. Desde nuestro campo base a 3.700 m subiremos en 4 h hasta el campo de altura a unos 4.500 m. Oscar y yo compartiremos una de las tiendas, mientras Herbe y Kris compartirán la otra. En la tercera dormirán nuestros amigos Pakistaníes Qudrat, Asis e Intas, que nos han ayudado a subir algunas cosas. La noche va a resultar dura, sobre todo para Oscar, que va a sentir en sus propias carnes los rigores de la altura, y no va a poder salir de la tienda a la mañana siguiente. Por lo demás, quitando los duros -18º que sufrimos, no hubo más contratiempos reseñables. Salimos a las 8:30 am de la mañana para arriba Kris, Herbe y yo. Rápidamente Kris impone la ley del más fuerte, y va abriendo huella gran parte del camino. El día esta bonito, pero mis pies rápidamente se resienten ante los -15º/ -20º que estamos soportando.En mitad de la arista me quito las botas e intento ponerlos en calor pero no hay manera. Seguimos para arriba pero la nieve esta inconsistente, y damos un paso para adelante, y tres para atrás…A esta altura y con estas temperaturas no se transforma, y nos hundimos hasta tocar roca en la base una y otra vez. A unos 5.200 sufrimos la primera avalancha sin consecuencias pero con susto. A 5.500 m el panorama esta demasiado peligroso con la nieve sin asentar y un montón de placas de viento. Sigue haciendo mucho frió: Entorno a los 20-25º bajo cero. Decidimos que el susto en la cascada de hielo ya fue suficiente y nos vamos para abajo. A mi me va a venir muy bien, porque además de que hace ya unas horas que no siento los pies, la falta de aclimatación me esta dejando doblado. Decidimos quedarnos esa noche en el campo base de altura, y a la mañana siguiente, con la ayuda de dos de nuestros porteadores volvemos hasta Shimshal. Hemos paseado los esquís por medio mundo pero no hemos conseguido ponérnoslos…
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SEGUNDA PARTE... Shimshal: Las cascadas de hielo |
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Sacamos adelante el primer objetivo con dos nuevas cascadas. La primera encima del mismo pueblo de Shimshal la llamamos BADUR DI (La cascada del hombre valiente), y a punto estuvo de costarnos la vida, de ahí el nombre. Habíamos escalado dos primeros largos, cuando subimos unos 150 m de desnivel a escalar otra cascada que se encontraba mas arriba. Cuando apenas llevábamos 15 m escalados se inicio una tremenda avalancha de nieve y rocas. Durante más de tres minutos cayeron rocas de todos los tamaños, incluidas dos o tres, no mucho más pequeñas que un SEAT 600. En un primer momento casi perdemos a Kris que se encontraba al otro lado de la cascada echando fotos, y, sin posible protección. Pegó una carrera frenética hasta donde nos encontrábamos Óscar y yo, bajo la protección de una pequeña cueva. Fueron 15 m de película de terror con enormes bloques cayendo a un lado y a otro de su cabeza, hasta que consiguió tirarse al suelo y rodar hasta donde estábamos. Desde ese mismo momento Kris quedo a salvo, pero ¿Herbe? El pobre Herbe continuaba aguantando el tipo, con los brazos bloqueados sobre los piolets, y, con el último tornillo a varios metros por debajo de sus pies. El nos iba avisando de todo lo que se venia encima: < ¡Cuidado que va una enorme!>; < ¡Meter la cabeza!>…Para nosotros resultaron 3 minutos insufribles mientras esperábamos verlo caer en cualquier momento. Cualquiera de las miles de piedras que cayeron lo habrían matado en el acto, pero… ¡Ninguna le alcanzo! Abandonando un tornillo bajó hasta donde estábamos nosotros, y todavía en estado de excitación total, organizó la retirada. Sacamos una conclusión muy clara: Ese desprendimiento solo media hora después nos habría costado la vida a los cuatro. Una vez más habíamos sobrevivido a una tragedia segura, y no era la primera vez para ninguno de nosotros. En ese momento preferimos no pensar en ello. Es mejor no reflexionar más de la cuenta, porque evidentemente hemos estado cerca, y…la vida puede pasar “de ser maravillosa a no ser” en apenas unos segundos… ¿Qué hacemos entonces?: ¿La dejamos de disfrutar para que sea más segura? Con nuestra segunda cascada tuvimos más suerte y fue lo que tenia que ser: Un rato divertido encaramándonos sobre el hielo. 45 m de 3+ que bautizamos como “Los 4 del patíbulo” Esta segunda escalada la hicimos a pie de nuestro segundo campo base. Habimos dejado el pueblo de Shimshal, y en una jornada andando, nos aproximamos hasta el glaciar de Yazghil, donde a 3.700 m montamos nuestras tiendas Allí la temperatura baja unos cuantos grados manteniéndose entre -10 y -15 por las noches, y no subiendo de -5 durante el día y al sol. Estuvimos 4 días explorando la zona y esperando el buen tiempo. Casi todas las montañas que nos rodean, de entre 5.000 y 7.000 m están vírgenes. Son apenas unos pocos occidentales los que han pasado por aquí desde que lo hiciese el más intrépido de los exploradores europeos: Marco Polo. 
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PRIMERA PARTE... Shimshal: el último valle de Pakistan |
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Sentado en una mesa del comedor del Lodge Marco Polo Inn del pueblo de Gulmit tras 27 días de expedición invernal en Pakistán, el título más adecuado para este artículo no puede ser otro que el de “El último valle de Pakistán”. Estoy con el plumífero puesto, el gorro, y no me acompañan también los guantes porque si no, no puedo teclear. Esperamos desde hace nueve días un helicóptero que nos aproxime a Hunza, de allí a Gilgit, de allí a Islamabad, de allí a la civilización. Pero el tiempo no acompaña y el helicóptero es imprescindible: La Karakorum Higway se ha caído. Nuestro “problema” no es nada con el que tienen aquí – una posible inundación de dos pueblos con mas de 50.000 personas- porque nosotros saldremos del colapso,¡“inshalla”! (¡Ojala!), en unos pocos días, pero el problema se quedara aquí durante unos meses, e incluso tendremos noticias de ello en los informativos si no aciertan a gestionarlo del modo mas correcto. Pero nosotros lo sentimos como un “problema”. Las diferencias entre el “primer” mundo y el “tercero” desgraciadamente cada vez son mayores, y nos cuesta entender y aceptar que las cosas no funcionan a la velocidad de casa. En Italia posiblemente este helicóptero (El mismo que utilizan para rescate en el país trasalpino) volaría en estas condiciones- por lo menos eso dice Herbe-, en casa también, pero no hay que olvidar que estamos en Pakistán, y además, en Winter Season, o lo que es lo mismo: En el culo del mundo, en la época mas jodida. No tenemos muchas opciones: Esperar, aguantar, pasar mucho frió, o quizás, salir por China, por Kasghard…La frontera no esta lejos, pero esto no es la época de Marco Polo, los chinos no nos dejaran pasar la frontera sin visado…Creo que tocara esperar. ¿Después de todo no buscábamos en esta expedición explorar lo desconocido? Pues aquí esta la aventura, la que no esta embotellada, la que pone a prueba la paciencia occidental. Llegamos a Shimshal un 22 de enero del 2.010 formando parte de un equipo internacional de THE NORTH FACE. Lo hacíamos los italianos Herbe Barmesse en calidad de jefe de expedición, Marco Cavana como medico, de Estados Unidos venia como responsable de fotografía y video Kris Ericsson, y desde Vitoria y Bilbao respectivamente, Eneko Pou, y Oscar Gogorza, este ultimo haciendo labores de periodista. Faltaría a la cita mi hermano Iker, que se quedaría en Cataluña con la intención de completar “Demencia Senil”, su primera vía de 9 a+ dentro de la escalada deportiva. Por lo poco que hemos podio saber a través de nuestro teléfono satélite, ha merecido la pena, ya que mientras nosotros estamos en Pakistán, ha podio completar con éxito su objetivo. Desde su mismo comienzo resulto una expedición atípica: Pakistán en inverno no es algo normal (Apenas hay un puñado de montanas de 6.000 m escaladas en esta época, casi ninguna de 7.000 m, y ninguna de 8.000); por otra parte el valle de Shimshal ha estado prácticamente aislado del mundo hasta que en el ano 2.003 concluyeron una pista que en cinco horas desde Hunza te permite llegar a este recóndito lugar (Antes que esto eran cuatro días andano). El único que conocía el lugar era Herbe que en el 2.008 había escalado junto a Simone Moro el Beka Brakai Choc, una montaña virgen de casi 7.000 m, aprovechado también a fundar la Shimshal Climbing School. Su intención no era otra que la de dar comienzo a un proyecto que tenia como objetivo la de ayudar tanto con equipamiento, como con enseñanza técnica, a la cuna de los mejores alpinistas y porteadores de altura de Pakistán. Entre ellos el primer pakistaní en conseguir las 5 montanas de más de 8.000 metros de este país. Llegábamos por lo tanto con una triple intención a esta republica islámica: Por una parte intentar esquiar alguna de sus montañas, por otra abrir nuevos itinerarios para la escalada en hielo, y la tercera, y mas importante, consolidar el proyecto de la Shimshal Climbing School. En mayor o menor medida sacamos todos nuestros objetivos adelante.
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